El hallazgo ocurrió en la primavera de 2025, cerca del monasterio de Utstein. Morten Eek, aficionado a la detección de metales, encontró un pequeño disco de plata parcialmente cubierto por una placa de cobre que, a simple vista, no prometía nada.
La pieza terminó guardada durante meses junto a botones modernos, fragmentos metálicos y monedas sin valor, pues su aspecto era lo suficientemente mediocre como para pasar desapercibida.
El error se corrigió tiempo después, cuando Eek y otros aficionados revisaban el botín y alguien notó una cruz casi imperceptible en la superficie plateada. Tras consultar catálogos numismáticos, entregaron el objeto al Museo Arqueológico de la Universidad de Stavanger.
Los especialistas confirmaron que no era un botón, sino una moneda del reinado de Magnus Berrføtt, conocido como Magnus Pies Descalzos, el último rey vikingo de Noruega. Aunque existían ejemplares similares en Dinamarca y las Islas Feroe, es la primera vez que se localiza una pieza de este tipo en territorio noruego.
La moneda había sido modificada siglos después de su acuñación: alguien dobló una lámina de cobre sobre ella y le hizo muescas laterales para usarla como amuleto o colgante.
El objeto pasó de ser un desecho metálico a ser uno de los descubrimientos más relevantes del año en la región de Rogaland.
Hasta ahora, el rey vikingo seguía siendo un botón.