El conflicto surgió porque el artista terminó el trabajo antes de enviar la cotización. Zendejas confesó en una transmisión en vivo que, aunque la obra era "una belleza", él asumió ingenuamente que el costo rondaría los 50 mil pesos.
El desglose del cobro alcanzó los seis dígitos: 20 mil pesos por pinturas, 50 mil por equipo de apoyo y 120 mil pesos por honorarios de dirección creativa y ejecución.
Ante el golpe financiero, el streamer admitió ser "un estúpido" para los temas artísticos y propuso una solución drástica: pagar únicamente los tickets de los materiales y pedirle al autor que regresara a borrar su propio trabajo.
Zendejas decidió conservar únicamente la parte del diseño donde aparecen las manos de sus hijos y de una persona llamada Alex, dejando el resto de la pared en blanco.
La cuenta llegó cuando la pintura ya estaba seca.