El árbitro de 46 años parece tener el perfil ideal para manejar la presión de una final, o al menos para moverse en ambientes complicados. En mayo de 2020, mientras el mundo se encerraba por la pandemia, Vinčić decidió visitar una cabaña en Bijeljina, Bosnia y Herzegovina, que resultó ser el centro de operaciones de una banda internacional.
Cuando la policía entró al inmueble, se encontró con un panorama variado: nueve mujeres, 26 hombres, más de 10 mil euros en efectivo, decenas de armas y una cantidad considerable de cocaína. Vinčić estaba ahí, sentado a la mesa, disfrutando de lo que él llamó una "invitación a comer".
El esloveno fue retenido por las autoridades locales debido a su presunto vínculo con Tijana Maksimović, una influencer investigada por proxenetismo. Tras declarar como testigo, Vinčić aseguró que aceptar esa comida fue el error más grande de su vida y que ni siquiera conocía a los detenidos. La policía le creyó y lo dejó ir horas después.
Evidentemente, el incidente no afectó su currículum. La FIFA mantuvo su categoría internacional y le permitió pitar la final de la Europa League en 2022, la semifinal de la Eurocopa 2024 y, el año pasado, la final de la Champions League.
Ahora, el MetLife Stadium de Nueva Jersey será el escenario donde Vinčić aplicará su criterio arbitral, el mismo que lo llevó a una cabaña llena de cocaína en Bosnia.
Al final, el esloveno solo fue testigo.