Juan Ignacio Lombardo y Elías Ángel Gómez eligieron el Edificio Cifres, en el exclusivo Parque Thays, para instalar Avalon Capital Futures Investments. El lugar es conocido como "la Cariló del Conurbano", un entorno de opulencia ideal para que la dupla se viera convincente mientras convencía a la gente de entregarles su dinero.
El negocio era sencillo: prometían rendimientos mensuales altísimos basados en el comercio de soja y criptomonedas. Para cerrar el trato, firmaban contratos donde se comprometían a devolver el efectivo íntegro en un plazo determinado. El dinero regresó, pero no a los clientes.
Para darle peso a la operación, Lombardo se presentaba como el director de Administración y Finanzas de la Cámara de Comercio del Mercosur. La institución tuvo que salir a redes sociales para aclarar que el señor nunca trabajó ahí y que alguien estaba usando su logo para jugar al directivo.
El despliegue de éxito incluía vehículos de lujo y la promesa de que la oficina se mudaría pronto a un hotel Hilton que se construye en la zona. Hasta ahora, el perjuicio supera el millón de dólares, aunque la cifra sigue subiendo conforme llegan más denuncias.
Lombardo ya tiene experiencia en el arte de mover cosas que no le pertenecen. Estuvo imputado en la causa de la "mafia de los contenedores", donde una banda metía contrabando al país simulando mudanzas de argentinos que regresaban de Miami. En aquel entonces, el sujeto evitó ir a juicio pagando 250 mil dólares para regularizar su situación.
Actualmente, el socio abogado, Gómez, está detenido, mientras que Lombardo tiene un pedido de captura.
Parece que el negocio de la soja no era tan fértil como el de los contenedores.