La tragedia comenzó en el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1, donde el delantero del Manchester City y el protagonista de Spider-Man coincidieron en el mismo espacio físico, pero no en la misma sintonía digital.
Holland, confiado en su estrellato global, decidió escribirle al futbolista para invitarlo a cenar. Sin embargo, el noruego aplicó la ley del hielo más absoluta: ni una excusa, ni un "estoy ocupado", ni siquiera un emoji de cortesía.
El actor terminó ventilando su humillación pública en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, donde confesó que el desplante fue "justamente el tipo de experiencia que te mantiene con los pies en la tierra", una reflexión profunda para alguien que se gana la vida columpiándose entre edificios.
Holland incluso llegó a dudar que el encuentro se concretara después de que Inglaterra eliminara a la selección de Noruega en los cuartos de final del Mundial, asumiendo que el rencor deportivo pesaba más que el hambre.
El goleador solo reaccionó cuando el fragmento de la entrevista se volvió viral en redes sociales, momento en el que decidió que el costo social de ignorar a una estrella de Marvel ya era demasiado alto.
Al final, el mundo del deporte y el cine puede respirar tranquilo: el futbolista ya aceptó la cena.