El trabajo de campo de la Fiscalía estatal de Sinaloa resultó ser tan exhaustivo que, tras procesar una fosa, olvidaron llevarse a la mayoría de los habitantes del lugar. Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, regresó al sitio para verificar si el reporte anónimo sobre la existencia de más de tres víctimas era cierto, y efectivamente encontró huesos humanos donde el Estado ya había dado el visto bueno.

En un video publicado en redes sociales, la activista mostró cómo, con guantes y una pala, las madres sacaban fémures y otras piezas óseas a plena luz del día. El proceso oficial se había limitado a retirar un solo cuerpo, dejando el resto del material biológico enterrado para que las familias lo localizaran por su cuenta.

Este hallazgo se suma a la experiencia de Flores con la Comisión de Búsqueda de Sinaloa, a quien acusó el pasado 6 de julio de revictimización. En aquel momento, el personal oficial intentó minimizar la labor de las buscadoras sugiriendo, sin sustento técnico, que los restos encontrados eran simplemente de un animal.

Ceci Flores, quien busca a su hijo Alejandro Guadalupe Islas Flores desde 2015, señaló que las autoridades no realizan el trabajo con el mismo rigor que las madres, quienes deben suplir la negligencia institucional por necesidad.

La Fiscalía se llevó un cuerpo y dejó los demás para que las madres hicieran el resto del trabajo.