La compañía aplicó un expediente de regulación de empleo que dejó fuera a un tercio de su plantilla catalana. La dirección citó a los empleados para darles "noticias importantes", que resultaron ser las cartas de despido para quienes pasaron los últimos tres años diseñando el proyecto.

La coincidencia temporal es exacta. Mientras los trabajadores empacaban sus cosas, el juego llegaba al mercado como un éxito rotundo de crítica y ventas. La cuenta oficial de la franquicia incluso se tomó el tiempo de agradecer públicamente el trabajo del equipo, aunque ya no tuviera que pagarles la nómina.

Los despedidos diseñaron piezas clave del título, como el sistema de abordajes entre barcos y los niveles submarinos. Esos mismos detalles son los que Ubisoft utiliza ahora en los tráilers promocionales para atraer a más clientes.

El recorte es parte de una reestructuración global para organizar la empresa en "casas creativas". El estudio de Barcelona fue integrado en Vantage, la división que concentra las marcas más rentables y cuenta con dinero de Tencent. Según los afectados, el problema fue que los dejaron encerrados en tres franquicias específicas y, una vez terminado el trabajo en Assassin's Creed, la empresa decidió que ya no eran necesarios.

El estudio ahora se dedicará exclusivamente a Rainbow Six, dejando atrás la experiencia técnica de los 51 profesionales que hicieron posible el éxito reciente.

El juego es un hit, pero los creadores ya no tienen acceso a la oficina.