El expresidente panista utilizó su cuenta de X para calificar la detención de Ruffo como una muestra de "justicia discriminatoria y selectiva". Según Calderón, el gobierno actual protege a funcionarios de Morena presuntamente ligados al crimen organizado mientras persigue a sus adversarios.

Para subrayar su solidaridad, el exmandatario citó a Porfirio Díaz: "a los amigos, justicia y gracia, a los enemigos, la ley a secas". Lo hizo aclarando que su apoyo va "más allá de ofensas recibidas".

El detalle es que las "ofensas" no fueron simples malentendidos. En octubre de 2017, el propio Calderón escribió que Ruffo y su hermano "entregaron BC a los Arellano", asegurando que el exgobernador dilapidó la gubernatura en complicidad con el narco.

Aquel señalamiento no era nuevo en el currículum de Ruffo. En 1993, Joaquín "El Chapo" Guzmán ya había declarado que el entonces gobernador protegía a los hermanos Arellano Félix y facilitaba credenciales policiales a la organización.

Ahora, el exgobernador enfrenta cargos reales por delincuencia organizada y "huachicol fiscal" a través de la empresa Ingemar S.A. de C.V. La Fiscalía estima que el daño a la hacienda pública supera los 4 mil millones de pesos.

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum negó que la detención sea una "cortina de humo" para tapar otros escándalos, el expresidente prefiere ver el caso como una persecución política.

Parece que para Calderón, el narco es aceptable siempre y cuando sea un amigo.