Los padres de la pequeña, conocida como Peiqi, aprovecharon la tendencia del mukbang —donde la gente graba banquetes descomunales para ganar vistas— para lucrar con el apetito de la menor. En la plataforma Duoyin, la pareja presumía el "apetito sorprendente" de la niña mientras la grababan devorando pollo frito y carnes grasosas.
El resultado fue una niña de 35 kilogramos, más del doble del peso promedio para su edad.
Cuando los usuarios empezaron a cuestionar la salud de la menor, los padres saltaron en su defensa. Argumentaron que Peiqi nació pesando apenas 2.25 kilos y que simplemente tenía un hambre saludable. Además, aseguraron que las ganancias de los videos apenas alcanzaban para pagar la cuenta del restaurante.
La presión social terminó por cerrar las cuentas de la niña y obligó a los padres a borrar su rastro en redes sociales.
El dinero no alcanzó para el pediatra.