China y Rusia ya no solo comparten retórica y banquetes, sino que montaron un programa multidisciplinario para fabricar armas que ninguno de los dos podría desarrollar por separado. Según una investigación de The Insider, Der Spiegel y Le Monde, los dos países mantienen una cooperación militar profunda y discreta que incluye sistemas de defensa antimisiles y municiones autónomas tipo "enjambre".

El punto central de esta alianza es encontrar la forma de apagar Starlink. De acuerdo con documentos filtrados, el plan se ha discutido en foros de cooperación militar-técnica, incluyendo reuniones secretas en 2023 y una próxima cita programada para finales de año en San Petersburgo.

El despliegue de diapositivas y planes estratégicos sugiere que Pekín y Moscú se toman muy en serio el problema de la banda ancha satelital de SpaceX. Sin embargo, al consultar a exfuncionarios de defensa y expertos en seguridad espacial de Estados Unidos sobre la viabilidad de estas amenazas, la respuesta fue menos optimista para los aliados.

Para los especialistas, la idea de destruir una constelación tan masiva de satélites es, en la práctica, una fantasía técnica.

Según el análisis de seguridad, la única forma en que Rusia y China podrían realmente aniquilar la red de Starlink sería usando un bumerán.