La medida, ratificada por cuatro ministerios distintos, busca frenar la dependencia emocional hacia avatares que simulan rasgos de personalidad y patrones de pensamiento humanos. Básicamente, el Estado decidió que el romance con un software no es parte de un "desarrollo saludable".
La normativa prohíbe formalmente que los proveedores de servicios de IA ofrezcan "parejas virtuales" o "familiares virtuales" a menores de 14 años. Si los padres dan su consentimiento, la plataforma deberá poner recordatorios constantes de que el novio o la novia es, en realidad, un sistema artificial, además de limitar el tiempo de uso.
Esta decisión llega después de que una encuesta del Centro de Investigación sobre la Juventud y la Infancia de China revelara que uno de cada cinco menores que usan IA confesó que solo quería hablar con la máquina y no con seres humanos.
Para los adultos, el gobierno no prohibió el noviazgo digital, pero obligó a las empresas a poner advertencias visibles sobre los riesgos de enamorarse de un servidor. Por supuesto, los chatbots de atención al cliente y los asistentes de tareas escolares siguen permitidos; parece que el Estado no tiene problema con que la IA haga la tarea, siempre y cuando no se robe el corazón de los chavales.
Hasta ahora, el algoritmo no ha presentado ninguna apelación.