La gobernadora explicó que todo empezó cuando decidió dejar atrás sus diferencias con Jaime Bonilla. El exgobernador, ahora comisionado del Partido del Trabajo, le ofreció un favor muy específico: conectarla con funcionarios de Estados Unidos para resolver el problema de su visa cancelada.
Ávila Olmeda aceptó la ayuda de buena fe y recibió a los supuestos enlaces en sus oficinas de Tijuana el pasado 15 de diciembre. Sin embargo, la reunión tomó un rumbo extraño cuando los interlocutores empezaron a mencionarle presuntos cargos y procedimientos judiciales en su contra en el extranjero.
La mandataria afirma que, aunque se sorprendió por las acusaciones, jamás traicionó a la patria ni entregó información reservada. Según su versión, los audios que ahora circulan fueron "burdamente" manipulados y sacados de contexto para afectarla justo antes del periodo preelectoral.
Ante la sospecha de que algo andaba mal, la gobernadora remitió el asunto a un abogado, a quien los supuestos agentes nunca contactaron.
Al final, el encuentro no sirvió para recuperar el documento migratorio, pero sí para que Jaime Bonilla consiguiera una grabación.