María Manuela S. M. se dedicó a lucrar con el duelo ajeno mediante un sistema de logística bastante creativo: cobraba los servicios fúnebres y entregaba cenizas que no correspondían a los fallecidos.

El negocio de la "Luz Divina" funcionaba sin contratiempos hasta que la Fiscalía General del Estado intervino para avisarles a los clientes que sus seres queridos no se habían evaporado, sino que estaban guardados en las instalaciones del crematorio "Plenitud".

El Ministerio Público presentó las pruebas del fraude ante un Juez de Control, detallando cómo la imputada obtuvo un lucro indebido mientras las familias creían que ya habían despedido formalmente a sus difuntos.

A pesar del golpe moral y patrimonial a las víctimas, el juzgador determinó que la dueña de la funeraria lleve su proceso en libertad.

La acusada tiene ahora tres meses para cerrar la investigación complementaria.