El exvocero y titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes dejó su puesto este martes por motivos personales, aunque su trayectoria académica dejó una duda razonable sobre el concepto de tiempo y espacio.

El detalle es que Lara llegó a la cabeza de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México en enero de 2024. El problema era que, para mandar en la procuración de justicia, se requiere ser abogado, y hasta ese momento nadie había visto su título.

La solución llegó el 9 de enero de 2024, fecha en la que, por un milagro de la burocracia, se expidió su cédula profesional de licenciatura en Derecho por el Centro Universitario Cúspide de México. El nombramiento ocurrió inmediatamente después.

Lo más curioso es que Lara ya era doctor en Derecho desde julio de 2020. Según el Registro Nacional de Profesionistas, el funcionario alcanzó el grado máximo de la academia cuatro años antes de que se le ocurriera tramitar el papel que acreditaba que sabía lo básico de la carrera.

Lara negó que el trámite haya sido acelerado y explicó que cursó la carrera desde 2016, pero que simplemente se le olvidó pedir la cédula hasta que le urgió para el puesto.

Además de su particular sentido de la urgencia académica, el exfuncionario fue colaborador cercano de Ernestina Godoy y estuvo casado con la ministra Lenia Batres. También tuvo tiempo de intervenir en la detención del senador Javier Corral y de pelearse con una media hermana por un inmueble familiar.

Lara aseguró que colaborará en la entrega de sus asuntos pendientes ahora que vuelve a la vida civil.

Al parecer, el doctorado no incluía la materia de trámites administrativos.