El servicio ha ganado terreno en plataformas de anuncios clasificados, especialmente en Moscú, Krasnodar y Nizhny Novgorod. Por un costo que va desde los 1,000 hasta los 5,000 rublos (entre 13 y 65 dólares), cualquier persona puede rentar a un "compañero de barbacoa" para evitar la soledad del jardín.
Los servicios varían según el presupuesto. Algunos acompañantes se limitan a la charla, mientras que otros, más emprendedores, ofrecen armar la tienda de campaña, buscar el lugar ideal para el fuego y hacer las compras del súper, siempre y cuando el cliente pague la cuenta.
En uno de los anuncios, un tal Artem, de Moscú, promete ayudar a organizar la salida, asar la carne y añadir un paquete de chistes y anécdotas al precio del servicio.
La oferta está dirigida exclusivamente a hombres y viene con una advertencia clara: es un servicio pagado y no se debe esperar una amistad duradera después del evento. Si el cliente desea pasar más tiempo con su acompañante, tendrá que pagar la tarifa nuevamente.
Evgeny Demchenko, restaurateur ruso, señaló que el negocio es natural porque surge de una necesidad no satisfecha. Según Demchenko, aunque la verdadera amistad no se puede comprar, mucha gente solo busca pasar una noche cómoda y conocer personas nuevas.
El contrato vence en cuanto se apaga el carbón.