Mientras los conductores rusos pasan horas en filas interminables y pagan precios exorbitantes debido a los ataques contra refinerías, el mercado místico ha encontrado un nicho rentable. En redes sociales, diversos "maestros del ocultismo" aseguran que el gasto excesivo de combustible no es un problema mecánico, sino el resultado de energías negativas o hechizos lanzados por terceros.

En lugar de llevar el coche al taller, los videntes sugieren limpiar el vehículo de objetos extraños o romper maldiciones espirituales. El costo de este mantenimiento esotérico asciende a los 16,000 rublos, aproximadamente 210 dólares.

Una bruja local llegó a diagnosticar que el tanque de un cliente estaba bajo un maleficio que aceleraba la quema de gasolina, ofreciendo levantar la condena por el precio mencionado.

Otros practicantes van más allá de la limpieza energética y prometen alterar la química del combustible. Según estos expertos en lo arcano, es posible convertir la gasolina AI-92 en la costosa AI-100 mediante rituales e incantaciones.

Especialistas en el área advierten que el octanaje depende de la composición química y no puede modificarse con símbolos ni rezos. Aun así, el mercado de soluciones dudosas prospera, sumándose a la venta de pastillas mágicas que prometen ahorrar combustible y que ya se comercializan en algunas gasolineras.

Hasta ahora, ningún motor ha arrancado con pura fe.