La compañía Reflect Orbital ya tiene luz verde para lanzar el Earendil-1, un prototipo que pasa de tener el tamaño de una caja de zapatos a convertirse en un espejo de 18 metros. El plan es ambicioso: para 2035 quieren tener 50 mil de estos artefactos orbitando la Tierra para que haya luz de día las 24 horas, los siete días de la semana.
Según Ben Nowack, director ejecutivo de la empresa, el mundo necesita con urgencia esta tecnología limpia. Los beneficios incluyen alimentar paneles solares mientras dormimos, ayudar a equipos de rescate y, en un giro muy productivo, prolongar la jornada laboral.
A los astrónomos no les hace ninguna gracia. Advierten que los espejos cegarán los telescopios, distraerán a los pilotos y romperán el reloj biológico de personas, plantas y animales. Básicamente, las vacas y los pinos ya no sabrán cuándo es hora de irse a acostar.
La FCC, encargada de dar el permiso, decidió que estas preocupaciones no vienen al caso. El organismo señaló que los riesgos mencionados no tienen relación con su papel en la autorización del uso del espectro de radiofrecuencia. En resumen: si el espejo te quita el sueño o ciega a un científico, no es problema de la oficina de radio.
Cuando el enjambre de satélites esté completo, la iluminación alcanzará los 36 mil lux, el equivalente a un mediodía radiante, pero en plena madrugada.
El sueño ahora es opcional.