El evento, conocido como la Doble Apolo, transcurría con normalidad hasta el kilómetro 2, donde los atletas descubrieron que el paisaje natural incluía un comité de bienvenida armado con rebenques y piedras. Un grupo de jinetes locales decidió bloquear el paso, quitar las cintas de señalización y aplicar la ley del más fuerte sobre quienes solo querían bajar sus tiempos.
La experiencia fue traumática para varios participantes, quienes pasaron de contar sus pasos a esquivar ataques de caballería. Uno de los corredores relató que lo persiguieron y lo golpearon en la cabeza con boleadoras, dejándole la remera rota y el ánimo por los suelos.
Mientras los atletas pedían clemencia y sentido común, los jinetes aprovecharon la oportunidad para lanzar insultos contra la organización del evento. Entre golpe y golpe, los agresores exigían la presencia del organizador para decirle, en términos muy claros y vulgares, qué opinaban de su gestión.
La organización aseguró que cuentan con todos los permisos de Vialidad Rionegrina, del Municipio y del Área Protegida, aunque admitieron que recibir amenazas antes de la carrera es básicamente parte de la tradición local. Esta vez, sin embargo, los lugareños decidieron pasar de las palabras a la carga de caballería.
Aunque algunos corredores lograron orientarse y terminar la prueba, otros tuvieron que abandonar en el kilómetro 10 debido a los calambres y al estrés postraumático de haber sido cazados en campo abierto.
La organización y algunos funcionarios municipales acudirán a la justicia este lunes, ya que resulta difícil explicarle a un juez que el entrenamiento diario no incluye defensa personal contra jinetes.
Hasta ahora, los caballos no han emitido declaración.