La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) le dio luz verde a la startup Reflect Orbital para operar el Eärendil-1, un satélite con un reflector de 18 metros que básicamente funciona como un espejo gigante en el cielo. El plan es rebotar la luz del sol hacia puntos específicos del planeta durante la madrugada, eliminando el pequeño inconveniente de que el sol se oculta cada 12 horas.

La empresa con sede en Santa Monica sostiene que esta tecnología de iluminación "a la carta" es fundamental para que las plantas de paneles solares sigan produciendo energía sin interrupciones. Además, sugieren que el espejo servirá para rescatar personas o iluminar obras remotas sin tener que cargar con un generador.

El Eärendil-1 es solo la muestra. Reflect Orbital quiere tener 50,000 satélites operando para el año 2035, una cifra que ya tiene a los astrónomos al borde del colapso nervioso.

La American Astronomical Society y la Royal Astronomical Society, entre otros grupos, enviaron cerca de 2,000 quejas a la FCC. Advierten que llenar el cielo de espejos es una "amenaza existencial" para la astronomía óptica y un problema para los ecosistemas nocturnos. Tony Tyson, investigador de la Universidad de California, resumió la situación con una imagen sencilla: imaginen el cielo lleno de lunas.

A la empresa no le importan los telescopios ni el sueño de los animales. En sus redes sociales agradecieron la decisión y aseguraron que el proyecto refleja el liderazgo de Estados Unidos en tecnología espacial innovadora.

El lanzamiento está programado para antes de que termine el año.

Para el gobierno de Estados Unidos, el problema no era la falta de energía, sino que la noche se atreviera a existir.