El evento en la plaza Monumental de Pamplona, que suele ser una mezcla de adrenalina y caos, se convirtió en un mitin político no solicitado cuando una vaca navarra se tomó el fajín de un mozo como una declaración de guerra. El joven llevaba la bandera de Estados Unidos amarrada a la cintura, pero el animal no entró en el juego diplomático y terminó por mandar el lienzo al suelo.

La reacción en la plaza fue inmediata. Por la megafonía se anunció que a la vaca "no le gusta Trump", mientras que en las gradas algunos asistentes sugerían que al expresidente no le vendría mal una cornada para equilibrar las cosas.

El resto de la mañana siguió el ritmo del absurdo. Un mozo disfrazado del Joker terminó volando por los aires tras un encuentro cercano con el ganado, mientras que un grupo de jóvenes decidió que el mejor lugar para simular un remo vikingo era el centro del ruedo, justo antes de que llegara la vaquilla a cobrarles la renta.

El saldo del espectáculo fue de ocho personas atendidas en la enfermería, entre volteretones y zapatillas perdidas en la arena.

La vaca Noa sigue firme en su postura ideológica.