El plan es simple: aprovechar que estos insectos son prácticamente indestructibles y darles el equipo necesario para que no se ahoguen mientras buscan sobrevivientes.
Los científicos crearon una especie de traje de buceo a escala para que los bichos puedan navegar en áreas donde los rescatistas humanos no caben o no pueden entrar. Al transformarlas en cyborgs, los investigadores pueden dirigir sus movimientos para mapear escombros y localizar personas atrapadas bajo el agua.
Básicamente, el futuro de la gestión de crisis depende de que un insecto con armadura nade por el lodo mientras alguien lo controla remotamente.
Ya tenemos los cyborgs insectos listos para el fin del mundo.