El dueño del establecimiento no recordaba haber organizado una feria de empleo masiva ni haber contratado a un ejército de trabajadores en 24 horas, pero los registros oficiales decían lo contrario. El fraude salió a la luz cuando el despacho contable de Arcenio Alvarado Luján revisó los listados mensuales y encontró que la nómina se había inflado misteriosamente.
El IMSS confirmó que no se trata de un caso aislado de generosidad involuntaria. Existen reportes de otras compañías en el país que fueron "bendecidas" con hasta 15 mil trabajadores falsos registrados en un solo día, un volumen de contratación que haría palidecer a cualquier departamento de Recursos Humanos.
Según el Instituto Mexicano del Seguro Social, estas altas masivas no ocurren dentro de sus oficinas, sino que son obra de terceros que utilizan mecanismos fraudulentos. El esquema incluye la venta de registros a ciudadanos que pagan a intermediarios para aparecer como empleados y obtener el servicio médico sin trabajar.
Zoé Robledo, director del IMSS, emitió una alerta nacional y sugirió a los patrones vigilar sus registros para evitar que sigan pagando cuotas por personal que solo existe en el sistema. Alvarado Luján, presidente de la Canaco de Gómez Palacio, señaló que dar de alta a cientos de personas manualmente en una jornada no es un proceso normal, mientras que dar de baja a un grupo similar puede tardar días.
Para el sector empresarial, el problema es financiero: cada empleado fantasma representa un costo directo que el patrón paga sin saberlo.
Al menos ahora el dueño sabe que tiene el equipo más eficiente de Coahuila: no piden vacaciones, no llegan tarde y no hacen ruido.