El conflicto inició cuando Pedro Sola, en una crisis de paciencia durante una transmisión de Ventaneando, confesó que no tolera a los perros en tiendas o restaurantes. El conductor no se quedó en la queja y aseguró que ver perros en carriolas le daba "ganas de aventar un trozo de carne envenenada" o incluso de darle "un balazo" a los dueños.
Ante la ola de críticas, Sola intentó mitigar el daño con una disculpa pública, afirmando que siente una "vergüenza horrible". Sin embargo, el arrepentimiento no fue suficiente para que Pepillo Origel dejara pasar la oportunidad de marcar territorio moral.
Primero, Origel publicó una foto de sus perros, Tom y Jerry, describiéndolos como "lo más hermoso que tengo" y asegurando que duerme y viaja con ellos. Poco después, el conductor elevó la apuesta con un mensaje directo mientras se dirigía a trabajar.
"Me iba a traer a Tom y Jerry, pero no me los vayan a envenenar, mejor los dejé guardados, no vaya a ser el diablo", escribió Origel en Facebook.
Aunque la compañera de Sola, Castañeda, intentó frenar el impulso del conductor en vivo, el comentario ya había detonado una "funa" digital que alcanzó incluso la cuenta de X de Paty Chapoy.
Pepillo ya dejó claro que sus perros están a salvo en casa, lejos de cualquier trozo de carne sospechosa.