Resulta que los tentáculos de la corrupción en las aduanas mexicanas son más fuertes que la disciplina militar. Según Monreal, se creyó que un cambio de mando bastaría para frenar el huachicol, pero los corruptores tienen tanta capacidad que lograron que los marinos, no acostumbrados a manejar sumas fuertes, simplemente sucumbieran ante el efectivo.
La revelación llega luego de que la Fiscalía General de la República detectara que, en apenas 52 días, ingresaron 144 millones de litros de combustible contrabandeado desde Estados Unidos. Es, básicamente, el mayor caso de contrabando registrado a mediados de 2025.
A pesar del desplome, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados defendió a la institución. Aseguró que los soldados y marinos son honestos y respetados, sugiriendo que los implicados son apenas un "garbanzo de a libra" que no mancha al resto del cuerpo militar.
Para Monreal, el problema es que los puestos de aduana son de "alta fragilidad" y requieren tecnología y vigilancia permanente, pues el honor militar tiene un precio que algunos ya aceptaron.
Al final, los marinos fueron puestos ahí para combatir la corrupción y terminaron sucumbiendo ante ella.