El funcionario estrella de una pequeña sucursal de la cooperativa Saemaul Credit Union, en Gyeongju, confesó haber vaciado parte de la caja fuerte para llenar sus propios bolsillos. Para que el saldo no se viera tan vacío, el hombre pidió billetes falsos por internet y los colocó en el lugar del dinero real.

El plan era audaz, aunque visualmente cuestionable. Las réplicas de los billetes de 50,000 wones no intentaban engañar a nadie, ya que estaban decorados con animalitos caricaturizados.

El gerente aprovechó que la oficina era diminuta, tenía poquísimos empleados y que él mismo era el encargado de depositar el efectivo en la bóveda cada día. Básicamente, el hombre confiaba en que nadie entraría a revisar el dinero, o que si lo hacían, no les importaría encontrar una colección de patitos en lugar de divisas.

La racha terminó cuando un empleado notó comportamientos extraños en su jefe y dio aviso a los superiores. Al abrir la bóveda, los investigadores encontraron que el fondo de reserva parecía más un set de juegos infantiles que una institución financiera.

A pesar del despliegue de creatividad, la cooperativa decidió no involucrar a las autoridades y resolver el asunto en casa. Según un comunicado oficial, el gerente fue despedido y devolvió el dinero robado.

Para la institución, el caso ya está cerrado.